30 jul 2009

Se le apagó la luz

Capítulo XXXI
Cuando escuchó el primer disparo Julia sintió que le quemaban la espalda con una colilla de cigarro. Trató de volver la cara pero no pudo, su cuerpo completo se quedó pasmado y cayó al piso como si fuera un títere al que le hubieran cortado los hilos.
Escuchó pasos que venían hacía ella, vio la sangre que comenzaba a extenderse sobre el pavimento y supo que iba a morir. Pensó en el hijo que nunca tuvo y también en el que sí tuvo y nunca parió, lo recordó jugando con una sonaja en la silla del asiento trasero del coche, pensó en su boda y en su madre, en Eduardo y en Adrián, en la prepa y en el clic de las cámaras cuando chocaban contra su cuerpo, pero cuando llegó el segundo disparo, el piadoso, el que le dio exactamente en la nuca, Julia ya no estaba pensando en nada; solamente se estaba muriendo…

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